¿Es mejor caminar o hacer running?

Conoce la diferencia entre actividad física y ejercicio físico 

26/05/2017

Llevar un estilo de vida activo resulta muy beneficioso para la salud. El sedentarismo está relacionado con el riesgo de desarrollar ciertas patologías, por lo que mantenerse activo debería ser una de nuestras prioridades. Es cierto que, hoy en día, se tiene más conciencia de la necesidad de llevar un estilo de vida activo y nos llega una gran cantidad de información que puede causar ciertas dudas o confusiones. Por ejemplo, a menudo se utilizan los términos de actividad física y ejercicio físico como sinónimos, pero es un error muy común, pues no lo son. Así pues, caminar o hacer running no serían actividades equiparables.

¿Quieres conocer la diferencia que existe entre ambos conceptos? ¿Te gustaría recibir algunos consejos para dejar atrás el sedentarismo? ¡No dejes de leer!

La actividad física hace referencia a cualquier movimiento que realizamos con nuestro cuerpo que implique un desplazamiento de alguna zona del cuerpo, a la vez que se da un gasto de energía, por ejemplo, subir escaleras, limpiar o trabajar.

Por otro lado, el ejercicio físico se entiende como la actividad física planeada, de manera estructurada y organizada con el fin de mejorar algún aspecto de nuestra capacidad física básica.

¿Qué beneficios tiene el ejercicio físico y un día a día activo para nuestra salud?

La práctica diaria de ejercicio físico nos proporciona muchos beneficios, tanto a nivel físico, como de salud y psicológico, entre los que podemos destacar:

  • Beneficios físicos: El ejercicio físico es un factor determinante a la hora de reducir el porcentaje de grasa corporal, ayudando a controlar el sobrepeso y la obesidad. Además, mejora la agilidad y los reflejos, y ayuda a aumentar la velocidad y la fuerza de resistencia, es decir, contribuye a desarrollar un mayor rendimiento.
  • Beneficios en el organismo: Mantenernos activos ayuda a mantener elevados los niveles de colesterol bueno y a disminuir los de triglicéridos. Por otro lado, contribuye a disminuir el riesgo de padecer enfermedades muy comunes hoy en día, como la hipertensión, la diabetes o las patologías cardiovasculares. También nos permite aumentar la densidad ósea y fortalecer los huesos, así como los músculos, de manera que disminuye la capacidad de esfuerzo necesaria para hacer ejercicios de fuerza. Finalmente, el ejercicio físico nos permite mejorar la maduración de nuestro sistema nervioso.
  • Beneficios psicológicos: Cuando realizamos ejercicio físico nuestro cuerpo libera unas sustancias llamadas endorfinas que proporcionan ciertos beneficios para nuestra salud mental. Un estilo de vida activo contribuye, entre otros, a reducir la ansiedad y la depresión aumentando nuestro autoestima y, además, también ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar conductas agresivas.

Debido al efecto positivo de llevar una vida activa respecto a un estilo de vida sedentario, la actividad física moderada y, más concretamente, el ejercicio, se han convertido en aspectos claves y determinantes de la salud de las personas, contribuyendo a una salud óptima.

Consejos generales para elaborar un plan de ejercicio físico

Para iniciarse en un estilo de vida activo y ser constante en la práctica de ejercicio físico, se recomienda hacerlo de manera progresiva, es decir, no empezar corriendo una maratón. Por ejemplo, si se parte desde una situación de inactividad, es decir, desde un perfil sedentario, es mejor empezar por la inclusión de actividad física en nuestro día a día, e incluir unos minutos de ejercicio. Apostar por objetivos pequeños y realistas es un factor clave para la adopción de cualquier hábito.

¿Cómo puedo aumentar la actividad física diaria?

  • Deja el coche en casa y desplázate a pie, al trabajo, a la escuela, al supermercado, etc.
  • Evita coger el ascensor y utiliza las escaleras para subir y bajar pisos.
  • Haz planes activos con tus seres queridos como pasear, ir a la playa y jugar a palas o un picnic en un prado.

Aumenta tu actividad física diaria en tus actividades cotidianas y compleméntala con ejercicio físico como:

  • Salir a correr, al principio 10 minutos e ir aumentando el tiempo progresivamente, o combinar el running con caminar a buen ritmo durante media hora o una hora. Puedes marcarte el objetivo, también, de hacer un número de quilómetros determinado y procurar hacerlo cada vez en un tiempo menor.
  • Ves al gimnasio o haz ejercicios como abdominales en el salón de tu casa, bailar al ritmo de la música o mirar la tele mientras ejercitas las piernas.
  • Planea actividades con tus amigos como jugar a pádel, a tenis o a vóley en la playa. ¡Aprovecha estos días de sol para aumentar tu actividad diaria! Hacer excursiones, salir en bici… ¡existe una gran variedad de opciones!

Se dice que un hábito se consigue tras 21 días de perseverancia, por lo que adoptar un estilo de vida activo puede ser más difícil al principio, pero si cada día haces un poco y vas aumentando el tiempo y la intensidad de manera progresiva, tras unas semanas ¡será todo un hábito!

Si llevo una vida activa, ¿puedo decir que llevo un estilo de vida saludable?

Son muchos los determinantes de la salud y los hábitos que engloban un estilo de vida saludable. Es cierto que el ejercicio físico y un día a día alejado del sedentarismo es clave para tener un estado de salud óptimo, pero no es el único factor a tener en cuenta. Toda actividad física debe ir acompañada de otros determinantes de la salud como un buen descanso por las noches, así como una buena hidratación y una alimentación variada, equilibrada y suficiente que cubra todas las necesidades de nuestro cuerpo, entre otros factores.

¡Súmate a un estilo de vida saludable, tu cuerpo lo va a notar! Y recuerda, la clave de una vida activa no se basa en cuántos quilómetros corremos en un día o en cuanto rato caminamos, sino en la combinación de acciones, de actividad física y ejercicio que realizamos en nuestro día a día manteniendo el sedentarismo a un lado.

Estar bien hidratados es fundamental para un estado de salud óptimo. ¿Sabías que el agua es el mayor componente de nuestro organismo? Ésta desempeña una gran variedad de funciones como regular la temperatura corporal o lubricar las articulaciones y, además, es el medio en el que se dan todas las reacciones químicas necesarias para su correcto funcionamiento.

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