Historia del té

12/05/2017

 ¿Sabías que el té es, después del agua, la bebida más consumida del mundo? Eso se debe a su fascinante historia, pero antes de hablar sobre la historia del té, tienes que saber qué es exactamente

El té (Camellia Sinensis) es un árbol de hoja perenne originario de Asia que se cultiva en climas cálidos y húmedos de regiones elevadas respecto al nivel del mar, y sus hojas son utilizadas para elaborar la bebida que lleva su nombre. Hoy en día, el té se puede clasificar en cuatro grandes grupos: blanco, negro, verde y rojo; todos ellos con propiedades distintas. Para la obtención de cada variedad, las hojas de este árbol son procesadas de diferentes maneras, hecho que les proporciona sus características individuales.

Ahora sí, ¡descubramos la historia del té!

Leyenda del té

Varias son las leyendas que nacen entorno al origen del té, aun así la más aceptada y extendida emerge de la cultura China.

Cuenta la leyenda que fue el emperador Sheng Nung, en el año 2737 a.C. quién descubrió esta planta. Un día, Sheng Nung decidió parar a descansar bajo la sombra de un árbol silvestre y puso agua a hervir. Del árbol cayeron unas hojas que al entrar en contacto con el agua infusionaron, modificando el color del líquido y dejando un aroma muy agradable en el aire. Curioso y asombrado, el emperador decidió probar y beber de esa agua que, para su sorpresa, había cobrado un sabor exquisito.

Su llegada a Europa

El té es una antigua bebida de la cultura asiática que se ha utilizado tradicionalmente como a sustancia revitalizante. No está muy claro si su llegada a nuestro continente, en el siglo XVII, fue de la mano de los portugueses o de los holandeses, pues ambas regiones tenían comercios abiertos con China.

Por aquellos tiempos, el té era un signo de distinción por su elevado precio, debido al tiempo y condiciones de transporte de la época, pero a pesar de ello, en algunos países como Francia y Alemania ganó mucha popularidad. Por otro lado, su consumo en Inglaterra se extiende de la mano de Catalina de Braganza, princesa de Portugal en el siglo XVII, quien trajo una caja de té con ella cuando se casó con el rey Carlos II de Inglaterra y extendió su consumo entre las clases altas del país.

A España llegó más tarde, por la moda nacida en Francia y Gran Bretaña, pero no fue bien aceptado al inicio, pues el consumo de chocolate y café estaba muy extendido. De hecho, su protagonismo en nuestro país empezó a darse en el siglo XIX.

El té en la actualidad

Hoy en día el consumo de té está muy extendido entre la población mundial. Así como en su llegada a Europa era consumido únicamente por las clases altas, en la actualidad es una bebida extendida y consumida por todos. Generalmente se ha tomado el té caliente, pero sus versiones en frío cada día tienen más seguidores, de manera que nos permite calentarnos en invierno y refrescarnos en verano.

Pese a que actualmente se consume de manera común, el té se ha consumido tradicionalmente como bebida estimulante y, aunque hace ya muchos años desde que se empezó a tomar, no fue hasta hace relativamente poco tiempo que se iniciaron estudios científicos en relación a las propiedades del té.

Propiedades del té

El té es una bebida a la que se le atribuyen diferentes beneficios para el organismo, relacionadas con sus principios activos, como la cafeína, y los polifenoles.

Los polifenoles son unos componentes característicos por su acción antioxidante. Además, las catequinas, que son los polifenoles mayoritarios del té, pueden ayudar a la metabolización de grasas en el organismo. Por otro lado, la cafeína es una sustancia con acción estimulante del sistema nervioso y diurético, y se considera que puede ayudar al rendimiento.

Diferentes tipos de té

Como se ha comentado anteriormente, hoy en día, mediante diferentes procesos de elaboración y procesados de las hojas de este árbol, se pueden conseguir diferentes tipos de té, cada uno con características específicas y propiedades organolépticas distintas, que se pueden clasificar en cuatro grandes grupos según su proceso de producción:

  • Té verde: rápidamente después de su cosecha, las hojas son secadas y enrolladas, y se les aplica una fuente de calor.
  • Té blanco: tras su cosecha únicamente se secan sus hojas, no se les aplica ningún otro proceso.
  • Té negro: una vez cosechado, se secan las hojas y se maceran, dejándolas reposar un tiempo para provocar ciertas reacciones conocidas como “procesos de oxidación”. Finalmente se les aplica una fuente de calor.
  • Té rojo: se elabora del mismo modo que el té negro, pero el tiempo de reposo es inferior.

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